La Naturaleza nos ofrece fenómenos naturales absolutamente asombrosos, que cuando los vemos son tan hermosos como irresistibles. No podemos dejar de admirarlos, por su originalidad y porque también no conseguimos entenderlos. Pero a veces, cuando sabemos lo que representan, en realidad nos damos cuenta del peligro.

Es lo que sucede precisamente con un efecto de la Naturaleza muy curioso, provocado normalmente en las aguas del sur de Francia, que bañan la isla de Ré.

El faro de la isla es un punto de encuentro turístico, que muchos aprovechan para admirar este mar desde lo más alto. Justo desde allí es donde podemos ver este fenómeno único. En la zona donde se conoce como Cruce de mares, el sistema de olas presente se entrecruza de una manera que forma ángulos oblicuos. Si se dan las situaciones adecuadas, se forman celdas cuadradas, cada una con una dirección diferente.

El fenómeno es visualmente impactante, extraordinario y de una belleza que es difícil de encontrar en cualquier otro lugar del mundo. Pero su belleza encierra un peligro mortal.

Si cada celda cuadrada tiene una dirección diferente, las corrientes que se forman en su interior pueden terminar por arrastrar a los bañistas. Muchos se ven en medio de corrientes imposibles, intentan salir de ellas y, dado el caos existente en cada celda cuadrada de olas, terminan cansándose y ahogándose.

En el caso improbable de encontrarse en una de estas situaciones, no hay que luchar contra la corriente, sobre todo cuando se da un fenómeno como este de carácter temporal. Es preferible aprovecharla e intentar dirigirse siempre en paralelo a la costa, hasta conseguir encontrar una zona sin corriente desde la que poder escapar hacia la orilla.

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