Las palabras «te amo» son posiblemente las más importantes del mundo. Cuando se dicen de corazón, afloran unos sentimientos indescriptibles, que conducen a la felicidad siempre que sean correspondidas.

Sin embargo, en el amor verdadero las palabras, por muy emocionantes que sean, no bastan por sí solas para demostrar a la pareja lo que se siente, tienen que venir acompañadas de acciones que lo hagan.

Estas acciones están directamente relacionadas con lo que se hace con respecto a la pareja. Es decir, son acciones de respeto, de sacrificio, de priorizar, de demostrar en suma que la persona por la que has afirmado sentir amor verdadero, así lo nota en todo lo que haces.

De esta forma, se reafirma el amor de la pareja y se demuestra que las palabras no son fingidas, que hay un sentimiento de amor real, que es inevitable que aflore en cada una de tus acciones.

De todo lo que puedes hacer para demostrar tu amor verdadero, la clave es dejar constancia de lo que te importa esa persona. Si tus acciones demuestran la importancia que tiene tu pareja en tu vida y en tus sentimientos, el resto de la relación fluirá por sí sola.

La paciencia, el compromiso, el sacrificio o los detalles que forman parte del día a día, irán al unísono en un mismo camino, el del amor entre dos personas, porque ambas saben lo que se importan la una a la otra.

Pero también hay que advertir de un riesgo que no se debería cometer, prometer cosas que no se pueden cumplir. Las palabras crean ilusión y expectativas, pero en el amor verdadero, incumplirlas tiene peores consecuencias que en cualquier otra situación.

Si amas de verdad a tu pareja, las palabras que le digas deben estar basadas en ese amor, pero dirigidas hacia acciones realistas, que podáis hacer juntos y no a promesas vacuas, que quedarán en el olvido.

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