Se llama Luna y tiene historia. Es una perrita de raza chihuahua, de tan solo 9 meses de edad. Aún casi un cachorro.

La dueña de Luna es Anna Carolina Lima, una joven que viajó recientemente a casa de sus padres, donde también iba a poder visitar a su abuela.

La llegada de Luna, como es propio de un chihuahua a su edad, revolucionó a todo el mundo. Enseguida perseguía los gatos de la casa para jugar y se hacía con todas las estancias, como si fuera su propio hogar.

Anna vio lo cómoda que se sentía su perrita y decidió dejarla un rato, mientras salía a hacer unos recados. La ausencia de la dueña y la astucia de Luna harían el resto.

La abuela se echó a dormir y, como hace normalmente, dejó la dentadura postiza debajo de la almohada.

Luna se percató de la situación y se las ingenió para hacerse con la dentadura postiza. ¡Se convirtió en su nuevo juguete favorito!

Cuando la abuela despertó, vio que no tenía la dentadura. Ella y la madre de Anna, sin sospechar lo más mínimo lo que sucedía, registraron la casa entera, temiendo haberla perdido para siempre.

Anna llegó en medio de este desastre. Cuando le contaron lo ocurrido, conocía tan bien a Luna que enseguida fue a buscarla.

Efectivamente, Luna estaba escondida, con las orejas atrás y sonriendo sospechosamente. ¡Llevaba puesta la dentadura de la abuela!

Anna tomó varias fotografías a la perrita, que pronto se hicieron virales. La historia quedó en anécdota y ni siquiera la abuela pudo enfadarse de una travesura tan tierna como la de Luna. Nunca hay que perder de vista a una chihuahua.

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