Guillermina y Fernando García son padres de una pequeña de 8 años llamada Julieta. Los padres querían darle un hermanito o hermanita a la niña, pero por mucho que lo intentaban de forma natural resultaba imposible.

Así que al final decidieron someterse a un tratamiento de fertilidad, aún sabiendo que este tipo de acciones motiva en muchos casos un nacimiento múltiple. Había una alta probabilidad de que tuvieran más de un bebé.

En los denominados embarazos múltiples, la falta de espacio provoca la aparición de moretones en la barriga. Es algo completamente normal, pero que lógicamente debe estar controlado por una revisión periódica de médicos especialistas.

Como preveían, Guillermina presentaba moretones en la barriga, pero lo que reveló la ecografía fue mucho más de lo que esperaban. La familia iba a recibir hasta 5 nuevos miembros. ¡Estaba embarazada de quintillizos!

Desde el momento de la noticia solo había un objetivo, que los pequeños se desarrollasen lo suficiente para nacer sanos y fuertes. En un embarazo múltiple es prácticamente inevitable que nazcan antes de lo previsto, por eso el momento en que nacen y el estado en el que están los bebés es importantísimo.

Finalmente, Guillermina acudió al hospital con la barriga plenamente plagada de moretones. Era la semana 31 de gestación, 3 semanas antes de un embarazo corriente, pero 3 semanas después de la media de un embarazo múltiple.

Finalmente, los 5 pequeños nacieron por cesárea, con una media de entre 900 gramos y 1,4 kilos. El equipo de médicos estaba perfectamente organizado, formado por 8 doctores, 12 enfermeros y 1 profesional anestesista.

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