La mujer fuerte no siempre lo es desde el nacimiento. De hecho, muchas mujeres adquieren su fortaleza interior porque se han transformado, a partir de experiencias anteriores.

Como es lógico, estas experiencias no suelen ser fáciles. Son dificultades que consiguen superar con su empeño y determinación. Es así cómo descubren su gran fortaleza y se convierten en las mujeres que son hoy.

Una mujer fuerte no detiene sus sueños. Sigue teniéndolos y persiguiéndolos incluso con más fuerza. La diferencia es que no le preocupa tener que hacerlo a solas. No necesita un compañero de forma imprescindible. No lo busca en realidad.

La mujer fuerte abre las puertas a conocer a cualquier nueva persona en su vida, pero no tiene miedo de estar a solas. Sabe que en la vida puede contar consigo mismo y que le va a ir bien. Y es por ello por lo que una mujer fuerte no desperdicia su vida con inmaduros.

No va a desperdiciar ni un segundo de su tiempo en repetir errores propios de novatos en el amor, como estar con alguien que no quiere, tener que disimular un afecto inexistente o mantener una relación superficial.

Ellas llenan su corazón de mujer fuerte con su amor propio. Si tienen un hombre a su lado, no puede ser inmaduro, debe saber hacia dónde quiere dirigirse y lo más importante de todo, deben sentir un amor real hacia ella. Una mujer fuerte deja ser amada y ella ama sinceramente. Pero solo con hombres maduros, tan fuertes, sabios y seguros como ella lo es.

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