Decir adiós a una mascota es tan duro como despedirse de un ser humano. Análisis psicológicos de profesionales confirman que el sentimiento no solo es completamente equivalente, sino que además es comprensible.

Es más, estos profesionales ofrecen unos cuantos consejos para pasar el duelo por un animal y amigo fallecido.

En primer lugar, explican que es un proceso más duro que con una persona a la que hay que decir adiós, porque no existe tanta complicidad por parte del resto de gente. Muchas personas no entienden cómo se puede sufrir solo por perder a una mascota, lo que refleja que probablemente nunca han sentido ese amor por esos animales.

Una mascota que se va es un amigo que te acompaña durante todos los días, que dormía contigo, se acurrucaba a tu lado, con el que jugabas a todas horas, con el que compartías comidas, cenas y momentos de todo tipo.

Lamentablemente, hay que despedirse y pasar un proceso de duelo para poder superar la pérdida de la mascota y vivir sin ella presencialmente, pero siempre en tu recuerdo y en tu corazón.

En primer lugar, según el profesional en psicología Dan Reidenberg, director ejecutivo en The National Council for Suicide Prevention, hay que tomarse en serio ese proceso de duelo.

No hay que retrasarlo, sino afrontarlo. Es duro, difícil y doloroso. Pero incluso estando solos, debemos hacerle frente. Sin prisa, sin fechas límite, dejando que siga su curso natural.

Olvida al resto de personas y cómo se lo toman. Huye de las comparaciones porque el duelo por los animales es distinto en cada uno.

Apóyate en otras personas. Pueden ser profesionales de la psicología o también pueden ser amigos tuyos. Explícales cómo te sientes, cómo le echas de menos y deja que su amistad te sirva de apoyo. De esta forma te será más fácil salir adelante.

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