Es bastante común pasar algunas noches durmiendo mal. A veces no sabemos a qué puede deberse. Demasiado café, mucho calor, alguna dolencia… pero hay ocasiones en que el cúmulo de problemas en el trabajo y responsabilidades personales también nos afecta y produce insomnio.

Cuando pasan dos, tres o hasta cuatro noches en las que dormimos poco y mal o incluso nada, es posible que estemos sufriendo lo que se conoce como ansiedad nocturna.

Este tipo de ansiedad puede resultar grave, dado que los problemas normalmente no dejan de acumularse. Cada vez hay más trabajo que hacer, más cuestiones familiares que atender. Y el menor descanso no nos ayuda en nuestras facultades para lidiar con todo ello.

El objetivo que debes plantearte si sufres ansiedad nocturna es complementar tu rutina diaria con actividades lúdicas, de relajación o incluso deportivas. No solo te ayudarán a conciliar mejor el sueño, sino también a reducir la preocupación constante sobre esos problemas.

En el caso de sufrir ansiedad nocturna a menudo, también puedes modificar tu rutina diaria, con algunos trucos mínimos que puedes adoptar muy fácilmente. Estos son algunos de los más conocidos:

  • No cenes justo antes de dormir, deja que la digestión se active unas 2 horas.
  • Descubre la meditación como técnica de relajación antes de acostarte.
  • Intenta siempre dormir a la misma hora. El cuerpo activará con el tiempo un reloj interno que motivará el sueño cada día en ese momento.
  • Huye de personas conflictivas, solo traerán preocupaciones.
  • Intenta aparcar los problemas, mañana los afrontarás de otra forma, es momento de descanso.

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