Aaron y Rachel Halbert son un feliz matrimonio con problemas para tener hijos. Hace unos años, decidieron adoptar dos niños afroamericanos para formar su propia familia. Ahí empezaron los prejuicios.

En Estados Unidos, tal y como ellos declaran, la sociedad no ve con buenos ojos todavía que dos padres blancos tengan hijos negros. Rachel cuenta cómo al ir al supermercado todos los días, personas sin importar el color de su piel, la miran con desaprobación.

Pero lo cierto es que esto no frenó el sueño de los Halbert de formar una gran familia. Con el tiempo, se enteraron de la técnica de adopción de embriones. Se interesaron por ella dado que era una forma de que Rachel pudiera experimentar el milagro del embarazo hasta el momento del parto.

Escogieron dos embriones congelados desde hacía 15 años, pero tomaron una decisión importante. Ya tenían dos hijos afroamericanos y no querían que se sintiesen excluidos. Así que optaron por elegir embriones de nuevo afroamericanos.

Así que iban a tener 4 hijos con un color de piel visiblemente más oscuro que el de ellos, sin importarles lo que opinase la gente. ¡Pero las sorpresas no iban a terminar aquí!

En una de las revisiones, descubrieron algo asombroso. ¡Uno de los embriones se había dividido en dos! Así que Aaron y Rachel se convertían en un instante en familia numerosa, con nada menos que 5 niños de origen afroamericano a los que quieren más que a su vida.

Con la familia ya en casa, Aaron explicaba que un amigo suyo que adoptó hijos con anterioridad, se veía como una pequeña Naciones Unidas. Él, no obstante, cree que con su familia representa un pedacito del cielo.

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