Joey y Kristen Miasciantonio forman una pareja de gran devoción religiosa. Tienen una niña recién nacida, que al poco de nacer fue diagnosticada por una enfermedad muy grave. Era un problema a nivel sanguíneo, acompañado de un tumor en el cerebro.

Parecía que no había esperanza en la medicina, por lo que los padres se apoyaron en su fe hacia Dios esperando que obrara un milagro.

Un amigo de la familia, Donny Asper, trabaja para el FBI y se responsabilizó de la seguridad del Papa Francisco en su visita a Filadelfia (Estados Unidos). Propuso a los padres darles acceso para que pudieran acercarse lo máximo posible al Papa. Ellos querían que como intermediario de Dios en la Tierra, pudiera darles alguna esperanza.

Llegó el día y cuando estuvieron cerca del Papa, levantaron al bebé para enseñárselo. Un guardia vio la escena y ayudó a los padres, cogiendo a la pequeña y acercándola al Pontífice.

El Papa Francisco, desconociendo toda la historia de los padres y al ver a una niña recién nacida, no se lo pensó dos veces. Se acercó a la pequeña y le dio un beso en la cabeza.

Seis semanas después de este suceso, en una revisión médica se confirmó que el tumor había disminuido de forma considerable hasta que casi había desaparecido.

Por descontado, Joey y Kristen están seguros de que todo se trata de un milagro obrado a través del Papa Francisco. Los médicos de momento no tienen una explicación clara de lo sucedido.

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