La preparación de una carrera es muy dura. Los deportistas se entrenan durante mucho tiempo y en condiciones difíciles, para que el día del evento tengan todas sus energías al máximo, con las que poder hacer frente al importante reto.

Pero no siempre se consigue. De hecho, muchas veces se exigen tanto que en medio de la carrera desfallecen, el cuerpo no aguanta más y no son capaces de llegar a la meta.

Es precisamente esto lo que le sucedió a Madeline Adams durante su participación en el Campeonato de Cross Country de ACC Femenino. La joven se había preparado al máximo para esta decisiva carrera, pero en la colina hacia la mete de desplomó.

Sus piernas no resistieron. Su cuerpo no respondía. Casi ni recuerda caerse, pero sí quererse levantarse. Las corredoras pasaban por su lado y ella pensaba en todo lo que podría haber conseguido si tan solo, durante unos metros más, su cuerpo hubiera resistido.

Entonces llegó otra competidora, Evie Tate de Clemson. No le importó la carrera. Solo vio a una compañera en el suelo y no dudó en abalanzarse para ayudarle. Pero no pudo con ella.

Por ese motivo, Rachen Pease de Louisville, la corredora que iba detrás, es la que ha motivado los titulares. También se acercó a ayudar y, junto con Evie, llevaron a Madeline tantos metros como pudieron antes de que llegaran los sanitarios.

Los medios de comunicación han cubierto la noticia, no por el evento deportivo, sino porque ante la desgracia física de una participante, dos corredoras que eran rivales contra ella, sacrificaron todo su esfuerzo y el Campeonato, para poder ayudarle a llegar hasta la meta.

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